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martes, diciembre 16, 2008
2:36 p. m.

3 réplicas

Quemando gomas

rubricado por Higronauta
Capture_3


Más información:

velocidad
Gráfico: elperiodico.com

Año: 2012. Escenas cotidianas varias.

"Cariño, acuérdate de poner el despertador a las 7 que mañana tenemos que ir a comer a casa de tu madre" (Esposa responsable y previsora recordándole a su marido que el tiempo medio de Barcelona capital a Terrassa ronda las cuatro horas y media, siempre dependiendo de los indicadores).

"Tú ves tirando que yo me bajo, voy a hacer un par de compras al hiper y te alcanzo andando antes de llegar a Gavà" (Un acompañante cualquiera, que más que ir a comprar, ha encontrado la excusa perfecta para estirar las piernas un rato tras tanto tiempo en el coche)

"Papá, ¿has cogido la trilogía del señor de los anillos para verla en el coche en el viaje a Sitges?" (Infante previsor tras su último viaje al pueblo catalán, durante el cual el visonado de Cars no le duró ni medio trayecto)

"¡Estoy harto! ¡Entre las diez horas diarias de trabajo y las dos que tardo en ir y volver a Martorell me paso todo el día fuera de casa y no puedo ver a los niños hasta el fin de semana" (Padre desesperado, aunque, lo de los niños es una mera excusa, pues lo que añora es las tardes en el bar con los amiguetes)

"¿Y la de gasolina que vamos a ahorrar, pudiendo volver de Montserrat en punto muerto todo el camino?" (Tópicus prácticus catalanicus)

"Una de dos: o conseguimos que el encargado nos deje salir antes de trabajar o habrá que vender el apartamento de Cubelles, porque entre ir y volver, nos pasamos casi todo el fin de semana en el coche". (Pareja de trabajadores añorando su ociosidad apartamentil)

"Cariño, hace una hora que te esperamos para cenar. Ah, ¿que han vuelto a bajar la velocidad a 40? Te dejo la cena en el microondas pues que yo lo más probable es que esté durmiendo cuando llegues"(Pareja cansada de trabajar, pero más cansada de esperar a su cónyuge para cenar día tras día)

"¡Buah, nen! ¡Hoy he hecho tiempo récord! Barcelona-Mataró en dos horas y media. Todavía no me lo creo". (Tunero de vocación vacilando con las amistades)

"Pedro, sácale las ruedas chicas a la bici de la niña y pónselas a la moto, que cada vez que reducen la velocidad en la autopista tengo miedo de caerme p'al lao de lo lentísima que voy" (Estudio doméstico de la relación velocidad-incercia-estabilidad)

"¿Otra vez tarde, Pérez? Y no me ponga como excusa los límites de velocidad variable que ya le he dicho cienes de veces que se me levante dos horas antes por si acaso le reducen la velocidad de 120 a 40" (Capataz realizando sus labores capataciles con empleado tardón)

"¿Y lo poca contaminación que hay ahora en Barcelona y lo bien que se respira?" (Un gilipollas)

"¿Y los pocos accidentes que hay ahora que vamos tan despacito?" (Otro gilipollas)

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martes, diciembre 04, 2007
11:54 p. m.

14 réplicas

Gran Hermano panfletario I

rubricado por Higronauta
"Me sabe a humo, los cigarritos que yo me fumo"
Los Chichos
"No corras mucho papá"
Perlita de Huelva

Desconozco si se trata de un exceso presupuestario a finales de candidatura gubernativa o, simplemente, un aprovechamiento masivo de la extrasensibilización ciudadana gracias a las cercanas fiestas navideñas. Lo que está claro, es que, últimamente, en todos los ámbitos habidos y por haber, se está produciendo una superabundancia de mensajes por parte del Gran Hermano para con los Ciudadanos. Salud, alimentación, trabajo, inmigración, conducción, trabajo, responsabilidad y tantos y tantos conceptos buenistas que de un tiempo a esta parte tienden a intentar penetrar y ser asimiliados por el imaginario de la colectividad individual.

Como, por ejemplo, el primero de los muchos que aparecerán por esta nueva (y van...) sección: un cartel de nuestra siempre estimada DGT que, una vez más, nos muestra las consecuencias más impactantes, sanguinolientas y mórbidas de una mala actitud al volante. No entraremos a comentar el hecho estadístico que, desde que se idearon este tipo de campañas truculentas y virulentas años ha, el número de accidentes en carretera no ha descendido gracias a ellas (es más, dudeo, muy mucho, que cualquier tipo de campaña dirigida a los amos del volante pueda tener si quiera repercusión mínima, pero bueno).

Así, no educa

Pasa que este vez, se ha rizado el rizo de una manera esplendorosa. Y es que ahora, el mensaje es ambidual, y así se matan dos pájaros de un tiro, y, de paso, se ahorran unos euros para campañas futuribles o multas de directores varios. Esta vez, la campaña está dirigida a los conductores fumadores. O a los fumadores conductores. Que, ya pueden presuponer, debemos ser los más malos malosos de toda la carretera, quizás, únicamente superados por los alcohólicos. Sólo quizás...

Así, sí

«Fumar conduciendo también puede matar. La distracción es una de las peores contraindicaciones del tabaco. Fumar es peligroso y conduciendo aún más. No fumes conduciendo» Reza el eslógan. Paremos la reproducción un momento y ataquemos a la raíz del mensaje: «la distracción es una de las peores contraindicaciones del tabaco». No saben ustedes el alivio sentido al leer esta línea. Y es que uno siempre había pensado que la consecuencia directa y más grave del tabaco era el cáncer, y ahora resulta que no. Es, simplemente, que uno acaba distraído. Fíjense que mientras escribo estas líneas acabo de encender un cigarro y...

¿Qué les estaba contando? Perdón, me distraje. Eso sí, espero que no sea distracción crónica, que, por el momento, me han comentado que mucha cura no tiene, no. Seguiremos investigando sobre los posibles tratamientos, por eso.

Conductores como éste son los que promueven estas campañas

Cambiando de orientación y desde la más absoluta de las ignorancias me pregunto: ¿no hay nada más peligroso que fumar al volante? ¿Nada? ¿Velocidad, quizás? ¿Alcohol? ¿Imprudencia? ¿Egolatría? ¿Revisiones mecánicas? ¿GPS? ¿DVD portátil? ¿Niños malcriados? ¿Estado de las carreteras? ¿(Ausencia de) señalización? ¿No respetar el código de circulación? ¿No? ¿Es más importante gastarse una parte del presupuesto en una campaña para, ahora ya por fin, una presupuesta minoría de entes malévolos (aka fumadores)? Vale. Cállome entonces. Asumo pues que fumar mata, y al volante más. O a la inversa, que también resulta válido: conducir mata y fumando más. O algo. No se. Me distraje...

Primer mensaje asimilado.

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sábado, diciembre 01, 2007
5:37 p. m.

10 réplicas

La DGT somos todos: Predicando sin el ejemplo

rubricado por Higronauta
"Dar ejemplo no es la principal manera de influir sobre los demás; es la única manera."
Albert Einstein

Un programa de Antena 3 graba al director general de tráfico, Pere Navarro, incumpliendo los límites de velocidad con su coche oficial.

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lunes, julio 23, 2007
10:06 p. m.

12 réplicas

La DGT somos todos: Argucias de puntuación

rubricado por Higronauta
Según las amadas e interesadas estadísticas de la sagrada DGT, el carné por puntos mola mogollón. Desde que entró en funcionamiento han habido chopocientas sanciones y se han salvado un buen número de vidas. Hoy no hablaremos del número de ciudadanos que siguen sanos y salvos gracias a la beneplácita normativa si no que nos adentraremos en los oscuros vericuetos y artimañas varias que Tránsito anda utilizando como quien no quiere la cosa, para sancionar lo insancionable, engrosando así la mentira:

Ejemplo A

La policía multa a un conductor por comer un cruasán al volante

Peligro: Cruasán al volante

Y no piensen que el sancionado iba a 120 kilómetros/hora por la autopista mientras se zampaba el reposte de marras, qué va. El caballerete estaba parado en un semáforo en rojo, y, mientras esperaba que cambiara, decidió darle un muerdo al cruasán. ¿Resultado? Multa de 60€ y condescendencia municipal, que, en este caso, no quitóle punto alguno.

Ejemplo B

Trànsit multa por error a un policía por circular a 213 kilómetros por hora con una caravana

Peligro: Caravana ligera

Inaudito. A 213 km/h con una caravana de... digamos ¿700 kilos? Se desconoce el vehículo que tiraba de ella, pero creo que ni tratándose de un monster truck se conseguirían esas velocidades de infarto en una carretera cuyo máximo permitido es 90 km/h. Al final resultó que el radar en cuestión andaba algo atontado últimamente (casualidad azarosa, no piensen mal) y que había registrado varios excesos de velocidad inexistentes. En el caso del policía (al cual le fue retirada la sanción, presuponemos por su condición de agente del estado), éste circulaba a 70, según afirma. 213-70= 143 kilómetros a la hora de diferencia. Una nimiedad sin importancia, vamos.

Ejemplo C

La DGT retira dos meses el carnet al conductor de una ambulancia por exceso de velocidad

Peligro: Ambulancia salvando vidas

A medida que avanzamos, esto va subiendo de nivel. A este trabajador le han retirado el carné durante dos meses y le han impuesto una sanción de 500 euros. ¿Motivo? Circular a 125 km/h en una de las rondas de Barcelona (dónde el máximo permitido es 80). Y todo esto podría ser aceptable, si no fuera por el simpático hecho que el buen hombre iba de servicio transportando sangre entre dos hospitales con carácter de urgencia. A este señor, por el momento, ni le han devuelto los puntos, ni le han retirado la sanción.

Ejemplos D y E

Peligro: Oreja picajosa

Estos ya son el despiporre. Los dos elementos sancionados lo fueron por conducir mientras "Se sujeta la oreja con su mano derecha de forma permanente sujetando el volante con una mano". O sea: brazo apoyado en ventanilla, mano apoyada en oreja/cabeza. Al primero, simplemente lo sancionaron por "Conducir el vehículo reseñado sin mantener la propia libertad de movimientos", en cambio con el segundo ya tuvieron algo más de mala leche, puesto que la primera opción de los agentes de la ley fue sancionar al sujeto por ir hablando por el móvil (que, a un servidor le extraña, pues se topa a diario con tiparracos que pecan de ello y nunca ha visto a ninguno siendo sancionado, pero bueno...), pero resultó que el señor conductor llevaba el inalámbrico en el asiento del acompañante cuando fue detenido. Y claro, si bien es comprobable las llamadas realizadas desde el citado aparato, las llamadas entrantes son harina de otro costal. Así que, ni cortos ni perezosos, ante un posible exceso de trabajo, y las ganas de tocar lo que no sonaba, decidieron acabar multando al sujeto por el mismo motivo que el anterior, por llevar la mano en la oreja, cuando, la razón primera era que don Tomás Valdivieso lo único que hizo fue rascarse la oreja. Como afirmaba el Frankfurter Allgemeine Zeitung (hasta Alemania llegan noticias de nuestro carpetovetonismo), Tomás Valdivieso no se rasca gratis.


Concluyendo

Este ha sido un pequeño compendio de algunos de los casos que se han dado y ha recogido la prensa sobre el exceso de puntuaje de la DGT. Si bien es cierto que algunos de ellos consiguieron que las sanciones fueran retiradas, lo que un servidor no tiene tan claro es si éstas son elminadas del conteo estadístico del que tanto se vanagloria nuestro querido órgano viario. Pero, lo que está claro, es que la DGT tiene tendencia a jugar al parchís: se come una y se cuenta veinte. O sea.

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martes, julio 10, 2007
8:56 p. m.

4 réplicas

La DGT somos todos (Los niños también)

rubricado por Higronauta
Desconozco la repercusión que la noticia ha tenido en el resto del planeta, pero lo cierto es que en este país, su conocimiento ha llevado al personal de a pie a tirarse de los pelos y rasgarse las vestiduras ante el notorio hecho:

"Una niña de Florida de sólo once años fue acusada de conducir sin carné, bajo los efectos del alcohol y a más de 160 kilómetros por hora en una localidad costera de Alabama".

Probablemente los pedagogos, los sociólogos, los psicólogos (y cualquier otro ramo acabado en -ogos) estén buscando las causas intrínsecas de tan fasto hecho, que conlleva implícita la pregunta: ¿hacia dónde va una sociedad que forma a infantes de este calibre?

Ni que fuera nuevo. Esto lleva sucediendo desde que el tiempo es tiempo, al menos, en nuestra querida celtiberia. ¿O es que ya nadie recuerda al Torete, al Pijo, al Chungo o al Fitipaldi? Y que no hace falta irse tan atrás en el espacio tiempo, oigan: a principios de año, podían leer en éste, su higroblog, las aventuras y desventuras de un grupo de chavales de entre 8 y trece años huyendo de la policía en un coche robado. Pero claro, a falta de memoria, noticia bomba. Y así nos va.

El vídeo

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miércoles, junio 20, 2007
5:49 p. m.

6 réplicas

La DGT somos todos: Los diez mandamientos

rubricado por Higronauta
En un exceso de omnipotencia y omnipresencia (dudeo si Dios estará muy de acuerdo con la moción), el Vaticano ha creado los Diez Mandamientos para los automovilístas. Cual un Moisés cualquiera descendiendo del monte Sinaí con las Tablas de la Ley, estos letrados teológicos han promulgado un decálogo santo que promueve una serie de valores, que, dejando de lado cuestiones de fe y/o moral cristiana, a qué negar que no son nada descabellados. ¿O sí?

¿Para cuando la versión Tokyo Drift: The Ten Commandments?

I. No matarás.

II. La carretera sea para ti un instrumento de comunión entre las personas y no de daño mortal.

III. Cortesía, corrección y prudencia te ayuden a superar los imprevistos.

IV. Sé caritativo y ayuda al prójimo en la necesidad, especialmente si es víctima de un accidente.

V. El automóvil no sea para ti expresión de poder y dominio y ocasión de pecado.

VI. Convence con caridad a los jóvenes y a los que ya no lo son a que no se pongan al volante cuando no están en condiciones de hacerlo.

VII. Brinda apoyo a las familias de las víctimas de los accidentes.

VIII. Reúne a la víctima con un automovilista agresor en un momento oportuno para que puedan vivir la experiencia liberadora del perdón.

IX. En la carretera tutela al más débil.

X. Siéntete tu mismo responsable de los demás.

... aunque algunos resulten, como mínimo, harto ¿curiosos? (el VI o el VIII, por ejemplo). Eso sí, si un servidor tuviera que optar por alguno, lo haría por el V, ya no sólo por ser el que quizás represente mejor al pueblo celtibérico, si no también porque es el único que tiene referencias (claras o no) al sexo. O sea.

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miércoles, mayo 16, 2007
9:06 p. m.

12 réplicas

La DGT somos todos: Experimento de género(s)

rubricado por Higronauta
Es esta hipocresía cotideana que llamamos sociedad, parece ser, según afirman algunos, que la mujer ha conseguido, o, como mínimo anda muy cerca de la igualdad de géneros en cuanto a deberes y derechos. Nada más lejos de la realidad, al menos, en este país, que a fin de cuentas, es de lo que tratamos aquí...

Porque si alguno de esos organismos de la cohorte científica, que se vanaglorian cada vez que sacan uno de sus temibles (e inútiles) Estudios, realizara el experimento que va a ser aquí tratado, les puedo asegurar que en una gran mayoría de casos se demostraría que España es machista hasta la médula.

Seguro que no encontrarán una imagen
como esta protagonizada por un varón.


Experimento (de andar por casa)

Objetivo: Demostración empírica del nivel de machismo imperante en la sociedad actual celtibérica.

Muestra: Ciudadanos de a pie de una edad comprendida entre los 18 y los 65 años de edad, divididos en ambos sexos y con permiso de conducir.

Elementos necesarios: Un vehículo de cuatro ruedas. Si es un automóbil, mejor.

Fase 1: Siente en el lugar del conductor a una persona del género femenino y en el asiento del acompañante a uno del masculino.

En esta fase del experimento se intentará estudiar la conducta del hombre que circula en un vehículo conducido por una mujer.

Posible resultado:

- Un 89% de los sujetos no fueron capaces de mantener la boca cerrada más de 28 segundos, independientemente de que la sujeto femenina condujera bien/regular/mal. La mayoría de comentarios realizados iban encaminados a una supuesta mejora de la conducción por parte de ella, aunque, según el posterior análisis de los resultados, el objetivo era que Ellas conducieran (o condujeran) igual (de mal) que Ellos. Algunas frases recogidas: "cambia ya de marcha", "acelera", "no le dejes pasar", "¡Acelera, cojones!", "Está verde" (suponemos que se refería al semáforo), "que lo calas", etc.

Fase 2: Siente en el lugar del conductor a un invididuo de género masculino y hágalo circular por varias calles donde el resto de conductores de vehículos pertenezcan al género femenino.

En esta fase del experimento se intentará estudiar la conducta del hombre que circula en un ambiente presupuestamente violento para él.

Posible resultado:

- El 99,9% de los sujetos acabaron, a parte de con ataques de rabia e ira (algunos tuvieron que ser ingresados por la evacuación de espumarajos por la boca), entonando la consabida y castiza frase popular "Mujer tenías que ser".

Uno de los pocos momentos en que ser mujer es
compatible con el mundo del automóbil

Conclusión somera

La inmensa mayoría de machos hispánicos conductores tiene la sensación, heredada por transmisión cultural, que la carretera y, por relación directa el coche, son elementos totalmente masculinos que precisan de una agresividad y unos nervios innatos (según él, genéticos) y que cualquier violación de este supuesto código por parte de un ente de género contrario, es digno, si no de ser punible, si cuanto menos sancionable verbalmente. Así mismo, cree que los machos conducen muy mucho mejor que las femmes, siempre o casi siempre, porque el modelo de conducción no se adapta al suyo (y al de los suyos). La prudencia y los buenos modales al volante son antagónicos a su persona y se deben dejar en el portaequipajes, junto a la deliciosa caja de herramientas (a estas alturas, con los motores que existen, nos preguntamos para qué esa dichosa caja de enseres inútiles).

En conclusión, para el hombre, una mujer en carretera representa una rival a batir por una mera cuestión de orgullo y dignidad: Si el hombre es mejor conductor, ¿para qué necesitan ellas salir a las carreteras e imposibilitar el tráfico fluido? A buen seguro, más de uno habrá pensado (y seguirá pensando) aquello de que "el mejor lugar para una mujer es la cocina". ¿Apuestan?

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miércoles, mayo 09, 2007
10:50 p. m.

10 réplicas

La DGT somos todos: Introducción

rubricado por Higronauta
Anuncios de coches. Fotografías de accidentes. Publicidad escabrosa de la DGT. Estadísticas de accidentes. Nuevas leyes en cuanto a "seguridad vial". Gráficos sobre accidentes. Conductas pasmosas, tendenciosas y temerarias al volante. Videorreportajes de accidentes. Rebuznos de expresidentes... Un compendio de elementos que han dado pie a que éste, su Higroblog (en stand by desde hace ya demasiado tiempo) haya optado por abrir una nueva sección dedicada a la relación entre el españolito y el coche. Se intentarán recoger aquí reflexiones, noticias, spots , temas musicales y demás que tengan que ver con esa entelequia tan patria como es el automóvil. Porque la DGT somos todos. O no.



Introducción

El coche y el españolito. Dos elementos inseparables. La simbiosis perfecta (o no) de carne y acero. Un intento (normalmente fallido) de Nueva Carne cronenbergniana en versión cañí.

Porque si algo ama el celtibérico más que a su propia mismidad, es a su coche, su automóvil, su carro, su buga. Es, en términos psicológicos de andar en zapatillas, una extensión de su miembro viril, con la única diferencia que de éste solo suele ostentar de boquilla, mientras que su coche siempre está ahí para ser mostrado, con la sana intención, de, como mínimo, provocar admiración. Y de ahí, a la envidia y el deseo, un pasito bien corto.

Es por eso que la tendencia, en la mayoría de casos, es a tener el mejor velocimotor de toda la contrada. Ya sea en cuestión de potencia, de accesorios, o, tristemente, de la cantidad de euros malgastados (algunos dirían invertidos) en su medio de locomoción. Y es que cuán gustoso resulta salir del concesionario con el recién estrenado bólido y quedar con los colegas para lucirlo en plena calle, para, así, como quién no quiere la cosa, aprovechar las miradas resquemorosas del resto de los mortales que por allí pasan. Quizás, para el macho cabrío, es la situación más cercana a la deificación que puede experimentar en su tristona vida mundana. De ahi que halla cogido la malsana costumbre de, o bien cambiar de utilitario como de calzonzillos (también llamados gayumbos) cada tres por cuatro o bien, de añadir toda una serie de elementos, convirtiendo su coche, en un Templo (al que normalmente sólo pueden acceder su dueño y su parienta, no por nada, si no por una mera cuestión de espacio físico, entre bafles y subwoofers.


Y es que si uno, desde que es todo un adolescente desea obtener el permiso de circulación (también llamado carné de conducir), no es por la comodidad que pueda (o debiera) producir el acortamiento de distancias gracias al uso de un vehículo mecánico. Nada más lejos de la realidad. Lo que se pretende es perder la virginidad en cuanto a transacciones en concesionarios se refiere, para poder así entrar a formar parte de esa secta, casi siempre malsana, de los que tienen coche, que, mal que nos pese a muchos, cada día son más y más y más y más y...

Continuará...

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