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martes, diciembre 06, 2011
1:29 a. m.

Bendita y maldita Navidad

rubricado por Higronauta

Mientras Merkel y Sarkozy practican el sesenta y nueve económico una vez más, Europa sigue estando en pleno cataclismo económico. Poco nos importa a los ciudadanos de a pie celtibéricos, a qué negarlo.

Aunque, quizás, lo que sí debería preocuparnos es la capacidad del Sistema para engañar, perpetuar y achicar una serie de logros y valores ganados con los años, perdidos con los días.

Navidad, bendita y maldita navidad que entonaba el gran Rapahel.


La prensa se hace eco del pobre mercado económico de cara a estas fiestas tan consumistas, y no deja de reiterar hasta la saciedad las (futuribles) pérdidas de los vendedores (grandes, medianos o chicos) por culpa del Estado Económico Mundial.

Mientras tanto, la Plaza Catalunya de Barcelona, esa que fue no hace tanto un símbolo de rebeldía y cabreo monumental contra lo Impuesto, se transforma en una pista de patinaje sobre hielo al estilo del Rockefeller Center pero a lo carpetovetónico. Las capitales se "engalanan" de un alumbrado muchimillonario que, por mal que nos intenten engañar, corre a cuenta del bolsillo tanto del vendedor como del lumpen proletariat. Pero, por muy aciagas que anden las cosas, negar la Navidad es negar la existencia. Es crear un indicativo sine qua non del PROBLEMA. Así que, puestos al despiste, nada mejor que hacer creer al populacho que "la vida sigue igual" y caer en el juego de la desorientación social: toca olvidarse de las penurias ajenas (para variar) y mirar ombligo propio. A fin de cuentas, los grandes Centros Comerciales ya andan vendiendo tiempo ha el fenómeno del "compre hoy pero pague mañana". La trampa perfecta. Para la Ciudadanía, sí, pero para la Mercadotecnia también. Pan para hoy, hambre para mañana. O sea.

Y no habrá que esperar mucho (en cinco, cuatro, tres, dos, uno...) para esos publirreportajes (supuestamente) informativos, donde se enarrará la caída del consumo de productos clásicos de la Navidad Castiza en pos de unos más asequibles. Y de ahí, volveremos a hacer rodar la piedra de molino: el bajo consumo de alimentos del mar, clásicos en la gastronomía española, conllevará una crisis en el sector pesquero, y éste, a su vez una crisis en el sector blablablá...


There's no exit

Ha tiempo nos vendieron que en Pascuas (recordemos que seguimos tratando y celebrando el nacimiento de un supuesto Dios en pleno auge del ateísmo más recalcitrante) lo bello no es lo humano, si no el Producto.

Plantearse, si quiera, un cambio de paradigmam, comportaría un apabullante aumento de la recesión económica de la cual, mal que nos pese, nos harían sentir culpables desde las Altas Esferas. Y es que, por muy malamente que se halle el neoliberalismo, si el sector asalariado permite, por más que no pueda, que éste sufra, debería ser condenado a galeras (algo más o menos como lo que nos ocurre, pero en un ámbito más doctrinal).

El pez que se muerde la cola, vamos.

Así que, como no hay más tutía, disfruten, en la medida de lo posible de las fechas por llegar. Piensen y vanagloriénse, que ustedes están mejor que muchos de sus allegados a los que han deshauciado y/o despedido. Compren y regalen, pues esto les comportará una distanciación adulterada del resto de los mortales. "Aprovechen" sus festivos para atestar centros comerciales varios, haciendo uso de su capacidad de individualismo, dejando de pensar en todo aquel personal que ha de pasarse todo el mes (y más) esclavizado a su puesto de trabajo para su "uso y disfrute".

Compren, compren, compren.

La cuesta de Enero el año que viene más que una simple ladera va a convertise en una escalada económica a la que muchos no van a poder llevar y que, sí o sí, les va a comportar, convertirse en esos infraseres que desdeñan y miran de soslayo a fecha de hoy.

Luego no vengan llorando si por comprar ese preciosista televisor de X pulgadas (que a penas les cabe en casa) de LEDs no llegan a fin de mes. Siempre podrán fardar de lo bella que fue la Navidad del 2011.

A fin de cuentas, según los paparruchísticos, el mundo se acabará en el 2012. O sea que, a qué los gastos.

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