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viernes, diciembre 13, 2013
2:17 p. m.

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Estertor literario

rubricado por Higronauta
Cual fuego fatuo (ignis fatuus para los doctos) aparece desde las cenizas de este blog un post en forma de meme que conforma un viaje espiritual y literario por el imaginario de un servidor: la recopilación de ochenta (número azaroso, pardiez) libros que han marcado de una manera u otra mi persona y me han acabado convirtiendo en el mostrenco que soy a día de hoy. Un listado donde se recogen distintos géneros y autores, estos últimos no reiterados y mediante el cual, en pleno proceso reflexivo, me he vuelto a encontrar con mi propia mismidad, la añeja y la presente, pues tras cada una de estas lecturas se produjo un cambio (tras)sustancial que aunque me hubiera (o hubiese) esforzado en lo contrario, habían supuesto un punto de no retorno.

Sin más preámbulos, les dejo con la relación:




El nombre de la rosa - Umberto Eco
El proceso - Franz Kafka
La trilogía del abismo - W.H. Hodgson
Compañía de Sueños Ilimitada - J.G. Ballard
El vástago de los Cuatro Fantásticos - Stan Lee y Jack Kirby
El monje - Matthew G. Lewis
Las venas abiertas de América Latina - Eduardo Galeano
L'irradiador del Port i les gavines - J. Salvat-Papasseit
Mecanoscrit del segon orígen - Manuel de Pedrolo
El árbol de la ciencia - Pío Baroja


El caso de Charles Dexter Ward - H.P. Lovecraft
Criptonomicón - Neal Stephenson
Neuromante - William Gibson
El quimérico inquilino - Roland Topor
Otoño en Pekín - Boris Vian
Transmetropolitan - Warren Ellis y Darick Robertson
Días días en un manicomio - Nelly Bly
Matadero Cinco - Kurt Vonnegut
Notas al pie de Gaza - Joe Sacco
Las extrañas aventuras de Solomon Kane - Robert E. Howard


 

Momo - Michael Ende
El hombre invisible - H.G. Wells
La isla del tesoro - Robert Louis Stevenson
Bone - Jeff Smith
Poeta en Nueva York – Federico García Lorca
20th Century Boys - Naoki Urasawa
Un mundo feliz - Aldous Huxley
El hombre que sabía demasiado - G. K. Chesterton
Los misterios de Udolfo - Ann Radcliffe
The Monster Show: A Cultural History of Horror - David J. Skal

Mondo Bulldog - Jordi Costa
El misterio de la carretera de Sintra - Eça de Queirós y de Ramalho Ortigão
El perro del hortelano - Lope de Vega
Born Again -  Frank Miller y David Mazzucchelli
A través del espejo y lo que Alicia encontró allí - Lewis Carroll
Cinco canciones de cuna - Fco. Javier Pérez
La Odisea - Homero
Mafalda - Quino
Agujero Negro - Charles Burns
La última cacería de Kraven - J.M. DeMatteis y Mike Zeck


Te deix amor la mar com a penyora - Carme Riera
La república española y la guerra civil - Gabriel Jackson
El premio - Manuel Vázquez Montalbán
Homenaje a Cataluña - George Orwell
Ética e infinito - Emmanuel Levinás
La naranja mecánica - Anthony Burgess
Fahrenheit 451 - Ray Bradbury
Todos los fuegos el fuego - Julio Cortázar
Hellblazer : hábitos peligrosos - Garth Ennis y Will Simpson
La torre de los siete jorobados - Emilio Carrere



Llibre de meravelles - Vicent Andrés Estellés
¿Cuántas veces en un siglo mueve sus alas el colibrí? - Ricardo E. Rodríguez Sifrés
El ser y la nada - Jean-Paul Sartre
Celtiberia Show - Luís Carandell
La princesa prometida - William Goldman
Songs in the Key of Z - Irwin Cushid
El diccionario del diablo - Ambroise Bierce
Planea tu Fuga de Tenopia -  Richard Brightfield
Los tres investigadores: Misterio en la montaña del monstruo - Robert Arthur
American Pyscho - Bret Easton Ellis

El pueblo blanco y otros relatos de terror - Arthur Machen
All star Superman - Grant Morrison y Frank Quitely
La condición postmoderna - Jean-Françóis Lytoard
Pesadilla a 20,000 pies - Richard Matheson
El color de la magia - Terry Pratchett
American psycho - Bret Easton Ellis
El Aleph - Jorge Luís Borges
Oldboy - Garon Tsuchiya y Nobuaki Minegishi
Charlie y la fábrica de chocolate - Roald Dahl
Sin noticias de Gurb - Eduardo Mendoza


Fahrenheit 451 - Ray Bradbury
Veinte mil leguas de viaje submarino - Julio Verne
La muñeca sangrienta - Gaston Leroux
El miedo a la libertad - Erich Fromm
El secret del doctor Givert - Agustí Alcoberro
El sulfato atómico - Ibáñez
Rimas y leyendas - Gustavo Adolfo Bécquer
Invasió subtil i altres contes - Pere Calders
Diez Negritos - Agatha Christie
Mi família y otros animales - Gerald Durrell


Concluye aquí este estertor. 

Be seen you.

M.H.









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jueves, enero 19, 2012
1:18 a. m.

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Delicias higronáuticas vol. 42: El Hombre Linterna

rubricado por Higronauta
Continuamos en plena decandencia piromusical, y promocionamos, sin que sirva de precedente a la troupe del Hormiguero, con ese grupúsculo que se han sacado de la manga, El Hombre Linterna, hacedor de versiones dibujiles clásicas al más puro estilo El Pulpo.

Pero es que es ver el vídeo cutresalchicheril, y hacerse la entelequia agua. O casi.
A qué negarlo:




Apostilla: Dejar más que claro que desde éste, su higroblog, se odia y denosta hasta límites inabarcados a don Pablo Motos. Pero con criterio, voto a bríos.

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sábado, enero 14, 2012
1:46 a. m.

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Delicias higronáuticas vol. 41: El Ziruela - Que te como el pepe

rubricado por Higronauta
No se preocupen. Éste, su higroblog, no se ha convertido en un engendro compilador de enlaces y tutubos a cascoporro. Seguimos, a la imagen y semejanza de don Rajoy, con un perfil bajo, pero para nada significa la muerte del concepto iniciático ni de la crítica sublimadora.

Eso sí, a falta de pan, bueno es El Ziruela (el cual, irónica y curiosamente, comparte orígen con el progenitor del que esto escribe). Disfruten pues (o no) del "Que te como el pepe" en todos y cada uno de sus planos (que, a qué negar, no son pocos).

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martes, enero 03, 2012
11:33 p. m.

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Delicias Higronáuticas vol. 40: La Guapa y los Ninjas

rubricado por Higronauta
Aunque con ciertos reparos, creo que éste ha sido el hallazgo cutredance por excelencia del año que acaba de fenecer. Mucho menos extendido que el Pamela Chu, pero de una tonadilla igual de pegadiza y con un videoclip, una música y una letra que ya hubiera (o hubiese) querido Mesmer para sus pacientes. Con ustedes, y sin más dilación, Los Ganglios interpretando La Guapa y los Ninjas.






Apostilla: Tema visionado y descubierto en La Mazmorra de lo Grotesco.

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lunes, diciembre 12, 2011
3:47 a. m.

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Cuento de Navidad Higronáutico

rubricado por Higronauta


A falta de poco menos de quince días del fenómeno navideño en plena potencia, descubro que tres cuartas partas de la Ciudadanía se dedican a una revisión cutresalchichera de la obra de Dickens, Cuento de Navidad, pero en un sesgamiento digno del Sistema que nos atañe: aquí los fantasmas de las navidades presentes y futuras brillan por su mera ausencia y el único que tiende a presentarse es el de las navidades pasadas.


Dickens & The Doctor

Se promociona (y se consolida) así ese concepto de "cualquier tiempo pasado fue mejor", tan anacrónico y tan semifascista a la vez.

Buscamos el refugio en lo efímero porque aquello, a base de capas de cebollismo recalcitrante y de memoria sesgadisisísima, se conforma como lo muy muy de lo más más, en tanto que concento de bienestar personal y/o marital y/o familiar.

El fantasma de las navidades presentes es un claro Walking Dead: se presenta ante nosotros sin idea alguna, sin proyección de futuro pero con la mera estampa en pleno imaginario de la Supervivencia en tanto que ente.

El espectro de las navidades futuras se presenta como una mera entelequia (supuestamente) conceptual de una incógnita (X) que ni los EXPERTOS son capaces de definir, valorar y pronosticar.

Es por eso que no queda más tutía que aferrarnos a un pasado idílico (maldita memoria sesgada), a la usanza y estilo de Cuéntame.

Facebook es la HERRAMIENTA por antonomasia de esa perpetuación del sistema de valores, a qué negarlo: nos proporciona la (supuestamente necesitada) herramienta para converger con aquellas personitas que, en un momento u otro de nuestro crecimiento espirutual y personal, conformaron una parte mayor o menor del proceso de la creación del YO.

A los que hemos rechazado ésta premisa se nos considera snobs, o, si me apuran, misántropos.

Pues sí. ¿Y?

La formación del YO actual viene circunstanciada por una serie de valores y personas que quedaron en el PRETÉRITO pero que nada tienen que ver con el YO PRESENTE.

Y no pasa nada. No hay resquemores. No hay odios. Hay, simple, pura y llanamente, esencia de VIDA. Esto es: maduración a base de fertilizantes y condiciones atmosféricas (in)determinadas que conforman un TODO que nada tiene que ver con el YO del pasado efímero.

En palabros llanos: agradezco muy mucho a todo quisque que ayudó a la creación de la PERSONA INDIVIDUAL, pero no esperen que, en agradecimiento, quede con ustedes en concepto de pagaré, por mucho que la vida nos haya condudico por caminos antagónicos, para disfrutar o enarrar una VIDA que no es, ni mucho menos, la que compartí, tiempo atrás, con ustedes.

Han sido pilares, o, si me apuran, cimientos del ser que uno, a toro pasado, es. Eso es innegable e impagable. Pero no me busquen, que no me encuentran. Agradecido les quedo. Pero, un servidor, no es ni una miasma de lo que fue. Y mucho menos pretende, como ustedes, buscar un punto de conexión en el ancla que perpetúa el fantasma de los tiempos pasados.

Siempre se les querrá, sí. Pero siempre les odiará, también.

Han hecho, en mayor o menor medida, de un servidor, lo que es a día de hoy, Si merecen el Cielo o el Infierno por ello, es una dicotomía que NUNCA conocerán.

Palabra de Higronauta.

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martes, diciembre 06, 2011
1:29 a. m.

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Bendita y maldita Navidad

rubricado por Higronauta

Mientras Merkel y Sarkozy practican el sesenta y nueve económico una vez más, Europa sigue estando en pleno cataclismo económico. Poco nos importa a los ciudadanos de a pie celtibéricos, a qué negarlo.

Aunque, quizás, lo que sí debería preocuparnos es la capacidad del Sistema para engañar, perpetuar y achicar una serie de logros y valores ganados con los años, perdidos con los días.

Navidad, bendita y maldita navidad que entonaba el gran Rapahel.


La prensa se hace eco del pobre mercado económico de cara a estas fiestas tan consumistas, y no deja de reiterar hasta la saciedad las (futuribles) pérdidas de los vendedores (grandes, medianos o chicos) por culpa del Estado Económico Mundial.

Mientras tanto, la Plaza Catalunya de Barcelona, esa que fue no hace tanto un símbolo de rebeldía y cabreo monumental contra lo Impuesto, se transforma en una pista de patinaje sobre hielo al estilo del Rockefeller Center pero a lo carpetovetónico. Las capitales se "engalanan" de un alumbrado muchimillonario que, por mal que nos intenten engañar, corre a cuenta del bolsillo tanto del vendedor como del lumpen proletariat. Pero, por muy aciagas que anden las cosas, negar la Navidad es negar la existencia. Es crear un indicativo sine qua non del PROBLEMA. Así que, puestos al despiste, nada mejor que hacer creer al populacho que "la vida sigue igual" y caer en el juego de la desorientación social: toca olvidarse de las penurias ajenas (para variar) y mirar ombligo propio. A fin de cuentas, los grandes Centros Comerciales ya andan vendiendo tiempo ha el fenómeno del "compre hoy pero pague mañana". La trampa perfecta. Para la Ciudadanía, sí, pero para la Mercadotecnia también. Pan para hoy, hambre para mañana. O sea.

Y no habrá que esperar mucho (en cinco, cuatro, tres, dos, uno...) para esos publirreportajes (supuestamente) informativos, donde se enarrará la caída del consumo de productos clásicos de la Navidad Castiza en pos de unos más asequibles. Y de ahí, volveremos a hacer rodar la piedra de molino: el bajo consumo de alimentos del mar, clásicos en la gastronomía española, conllevará una crisis en el sector pesquero, y éste, a su vez una crisis en el sector blablablá...


There's no exit

Ha tiempo nos vendieron que en Pascuas (recordemos que seguimos tratando y celebrando el nacimiento de un supuesto Dios en pleno auge del ateísmo más recalcitrante) lo bello no es lo humano, si no el Producto.

Plantearse, si quiera, un cambio de paradigmam, comportaría un apabullante aumento de la recesión económica de la cual, mal que nos pese, nos harían sentir culpables desde las Altas Esferas. Y es que, por muy malamente que se halle el neoliberalismo, si el sector asalariado permite, por más que no pueda, que éste sufra, debería ser condenado a galeras (algo más o menos como lo que nos ocurre, pero en un ámbito más doctrinal).

El pez que se muerde la cola, vamos.

Así que, como no hay más tutía, disfruten, en la medida de lo posible de las fechas por llegar. Piensen y vanagloriénse, que ustedes están mejor que muchos de sus allegados a los que han deshauciado y/o despedido. Compren y regalen, pues esto les comportará una distanciación adulterada del resto de los mortales. "Aprovechen" sus festivos para atestar centros comerciales varios, haciendo uso de su capacidad de individualismo, dejando de pensar en todo aquel personal que ha de pasarse todo el mes (y más) esclavizado a su puesto de trabajo para su "uso y disfrute".

Compren, compren, compren.

La cuesta de Enero el año que viene más que una simple ladera va a convertise en una escalada económica a la que muchos no van a poder llevar y que, sí o sí, les va a comportar, convertirse en esos infraseres que desdeñan y miran de soslayo a fecha de hoy.

Luego no vengan llorando si por comprar ese preciosista televisor de X pulgadas (que a penas les cabe en casa) de LEDs no llegan a fin de mes. Siempre podrán fardar de lo bella que fue la Navidad del 2011.

A fin de cuentas, según los paparruchísticos, el mundo se acabará en el 2012. O sea que, a qué los gastos.

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sábado, diciembre 03, 2011
2:21 a. m.

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FJP

rubricado por Higronauta

Francisco Javier Pérez
es un demiurgo que, tras desencantarse con la realidad que le circundaba, un día decidió crear universos alternativos donde evadirse/desplazarse a los cuales, en un acto de bonhomía, algo egocéntrica, pero a su vez altruista, invitó a cualquiera que quisiera visitarlos.

Como escritor, se salta toda composición formal preestablecida y, conforma una realidad a su antojo, dónde las reglas del juego son sólidas y racionales a la par que únicas y aventuradas.

En sú última obra, sin ir más lejos, Orígenes del Lodo, se nos presentan una serie de elementos que si bien en el marco del TODO resultan aplastantamente lógicas y útiles, si las desmembraramos una a una nos reportarían un estado harto cercano a la locura. Personajes que se alimentan de lodo, clones enamoradizos, sexualidad hermafrodita, cucarachas omnipresentes, rebelión (emocional/física) contra el sistema establecido... Una cosmogonía que a la que el lector más atrevido se le concede penetrar y que comporta unos níveles de desasosiego harto elevados a la par que un placer pervertido hasta cotas inexploradas.



Y es que don Pérez, es un claro exponente de la taumaturgia sadomasoquista literaria. Su prosa está plagada de una riqueza de términos y conceptos y una combinación de lenguajes poco habituales en la literatura actual nada fáciles de aprehender para un lector poco-nada avezado al (mínimo) esfuerzo. Su lectura comporta a su vez una asimilación del concepto de tabula rasa: para llegar a adentrarse en la cosmogonía del Autor, hay que tener un cierto nível de capacidad abstractiva a la par que ser capaz de reducir toda experiencia con lo real a un valor cercano a cero. Porque, desde la primera línea de cualquiera de sus obras, hemos de dejarnos llevar por las Leyes del Hacedor, y aceptarlas tal como nos vienen (pre)establecidas. Nos encontraremos así perdidos en un mundo del cual desconocemos las leyes, y que iremos descubriendo, disfrutando (algo culpablemente) y sufriendo (algo placenteramente) a medida que nos vayan dejando. Sufrir y gozar, todo en uno. Una oferta que, aunque pueda provocar cierto rechazo desde un punto de vista común, si el leyente es capaz de realizar el esfuerzo obligado que se le exige como peaje de paso, a buen seguro no se arrepentirá lo más mínimo y comportará una experiencia, como poco, diferente a la que nos han acostumbrado en cuanto a concepto narrativo se refiere.

Leer a Francisco Javier Pérez duele. Pero sulivella como pocos. Y eso se agradece. Muy mucho. O sea.



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