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jueves, enero 31, 2008
3:29 p. m.

Ucronía celtibérica gorilera

rubricado por Higronauta
Después de largos meses de investigaciones y de seguir pistas que no me llevaron a lugar alguno, por fin había conseguido de una fuente fidedigna, cierta información que podría llevarme hasta el final de mis pesquisas. Así que agarré mi bolsa de viaje, introduje en ella todos los apuntes que había recopilado hasta el momento sobre la investigación, y me dispuse a tomar un avión hacia lo que podría resultar el hallazgo más importante de la história celtibérica reciente.

Cuatro horas más tarde llegué a mi destino. Debía encontrarme con mi contacto (un historiador venido a menos en manos de la crítica por parte de un revisionismo acerbante que estaba devorando todo vestigio de objetividad y rigor), el cual debía indicarme los pasos a seguir para allar el manuscrito que me desvelaría el lugar concreto donde encontrar mi ansiado botín.

La conversación fue extensa y poco fluida, puesto que, por reservas personales, no había querido dar a nadie toda la información que poseía. Prefería ser un servidor el que tuviera la visión global del todo, y dar a mis colaboradores pequeños fragmentos de éste, para que nadie puediera adelantárseme, y, en el mejor de los casos, sacar a la luz esa verdad que tanto esfuerzo me había costado atisbar.

Encontrar el manuscrito fue fácil. Descifrarlo, aún más. Al propietario nunca se le dieron bien los criptogramas, a qué negarlo, y las largas horas nocturnas de estudio sobre la materia, no podían si no que ofrecerme buenos resultados: el preciado botín se hallaba situado en la cripta de un monasterio, cuyo nombre, por el momento, no conviene desvelar.

Dos horas de coche más tarde me plantaba a las puertas del recinto que alojaba el objetivo ansiado. Después de una somera charla con el abad (el cual desconocía todo lo relativo al asunto que traía entre manos), y con la excusa de realizar unas indagaciones histórico-artísticas sobre los tesoros de la cripta, conseguí quedarme sólo. La sala era pequeña y estaba plagada de típicas reliquias y ceremoniales exvotos. Rebusqué con la mirada por los espesos muros de piedra buscando una señal que me desvelara el lugar concreto. Recorrí palpando cada uno de sus húmedos ladrillos. Nada. La desesperación empezaba a hacer mella en mi moral. Hasta que, casi por azar, mi mano topó con la reja de la ventana más cercana. Uno de sus barrotes estaba algo suelto. Así que me dispuse a extraerlo, intentando hacer el menor ruido posible para evitar sospechas. Después de vanos intentos, por fin consegui extraerlo, y junto a él, uno de las piedras donde estaba fijado. Y en el espacio que había dejado ésta, por fin encontré lo que tanto tiempo llevaba buscando: un sobre ajado y algo arrugado que iba a convertirse en toda una piedra angular para la historia de nuestro país...

Han pasado meses desde aquello, y por mera reserva no he optado a hacer público el contenido de aquél vetusto sobre. Hasta hoy. La fecha obliga: 31 de enero, Día Mundial del Traje de Gorila. Hoy serán ustedes los primeros testigos de mi hallazgo. Una colección de fotografías que demuestran, de forma incuestionable que, el Caudillo y dictador de España, Francisco Franco, fue un adepto al movimiento. Según mis pesquisas, el resquemor provocado por su imposibilidad de entrar en la logia masónica le llevó, al cabo de los años, a celebrar, cada año, nuestro amado Día Mundial del Traje de Gorila. Si se trataron de meros desvaríos o de una tenaz convicción, es una dicotomía que, por el momento, desde mi discreto retiro por medidas de precaución, no he conseguido dilucidar aún. Pero, mientras continúo con mi trabajo, contemplen, en primicia, y tras décadas de mutismo absoluto, algunas de las instantáneas que acabarán dando la vuelta al mundo.

El Generalísimo en una de las habitaciones del palacio del Pardo,
haciendo gala de su traje de gorila (31 de enero de 1942)


Dos guardias civiles pertenecientes a la escolta personal
del Caudillo, ataviados para la ocasión (31 de enero de 1953)

Propuesta inicial de don Francisco para presidir el valle de los Caídos, descartada
y derruida al poco tiempo y permutada por la gigantesca cruz (1940)

Apostilla: Informarles, que, maese Kuroi ha descubierto hace poco a otro ilustre español que también era afín al DIDTDG, el santo padre Escrivá de Balaguer. Pasen por aquí para contemplar las instantáneas.

¡Feliz día del traje de gorila a todosdas!

7 Réplicas:

  At 31/1/08 21:04 Blogger kuroi yume afirmó:

Ooooooooh!
una vez más debo postrarme a sus pies y reconocerle su victoria absoluta por goleada ante cualquier intento de emulación...

Esa imagen del Valle, es un descubrimiento tan escalofriante, como bello, sí señor!!!

  At 31/1/08 23:08 Blogger Dr Zito afirmó:

Sencillamente magistral.

Ahora conocemos que El Pardo recibio ese nombre por La Bestia.
Feliz día del traje de gorila, caballero!
Sobrecogido me ha dejado la última imagen...
Yo, siento informarle qurido higronauta, este año, me he ido a trabajar con el disfraz de gorila, y para mi horror, unos cuantos neonazis que llevaban trajes del gorila albino y ario "copito de nieve", me han hecho trizas mi querido traje simiesco. Sin embargo ya me estoy fabricando otro para el año que viene, este a lunares para evitar tan horribles situaciones como la que padecí ayer. Reciba un cordial saludo monesco y a disfrutar

  At 1/2/08 15:28 Blogger Lucinda afirmó:

¡Me encanta a mí también la imagen del Valle de los Caídos! Deberían hacer un poster gigante con eso y colocarlo en Colón.

La de Franco en sus aposentos tampoco está nada mal.

¡Saludos!
jajajaj, ¡dios mio! ¿Son suyos? Son los mejores fakes que he visto en mucho tiempo...

  At 3/2/08 21:28 Blogger Higronauta afirmó:

Oiga, maese Kuroi, no se postre tanto, que la idea fue parida a dos testas, una, la suya.

Dr. Zito fíjese que no había caído en ese apunte que sabiamente resalta, a qué negarlo.

Maese Sincriterio, ¿Y no le sobrecoge más la gigantesca cruz actual? dudeo...

Le facilito un recurso que nunca me falla, maese Genius: lleve siempre a cuestas un par de plátanos para lanzar. En ocasiones como las que comenta (por no afirmar que en la gran mayoría de ellas) pueden conseguir un efecto devastador.

¿Y cree, Lucinda, que duraría mucho en la plaza Colón? Creo que lo mejor sería realizar un asalto a la tienda de souvenirs del Valle de los Caídos y permutar los originales por estas copias. Me imagino la reacción...

Sí, son caseros, maese lebowski. Agradézcole la crítica, pero creo que no habisto mucho fake últimamente :P