<body><script type="text/javascript"> function setAttributeOnload(object, attribute, val) { if(window.addEventListener) { window.addEventListener('load', function(){ object[attribute] = val; }, false); } else { window.attachEvent('onload', function(){ object[attribute] = val; }); } } </script> <div id="navbar-iframe-container"></div> <script type="text/javascript" src="https://apis.google.com/js/plusone.js"></script> <script type="text/javascript"> gapi.load("gapi.iframes:gapi.iframes.style.bubble", function() { if (gapi.iframes && gapi.iframes.getContext) { gapi.iframes.getContext().openChild({ url: 'https://www.blogger.com/navbar.g?targetBlogID\x3d8489705\x26blogName\x3dHigroblog\x26publishMode\x3dPUBLISH_MODE_BLOGSPOT\x26navbarType\x3dBLACK\x26layoutType\x3dCLASSIC\x26searchRoot\x3dhttp://higronauta.blogspot.com/search\x26blogLocale\x3des_ES\x26v\x3d2\x26homepageUrl\x3dhttp://higronauta.blogspot.com/\x26vt\x3d-745735929275756704', where: document.getElementById("navbar-iframe-container"), id: "navbar-iframe" }); } }); </script>
miércoles, noviembre 21, 2007
7:51 p. m.

Gominolas

rubricado por Higronauta

A primera vista, Gominolas (Cuatro, martes a las 22:00 horas) puede parecer otro subproducto más dentro de la extensa serialidad catódica patria que explota el concepto de la añoralgia y la morriña del telespectador, más teniendo en cuenta que su target debe estar preconcebido para un público que ronde la treintena en adelante (no hace falta más que repasar todos los referentes socioculturales utilizados en sus diálogos para intuirlo) y que su argumento gira alrededor de un grupo musical infantil que se asemeja, más que sospechosamente, a los parchises.

La sutil diferencia radica aquí, en que los que sufren de esa nostalgia por el pasado son los personajes y no el público de la serie. No hay cantos de sirenas que tomen como emblema el conservador «cualquier tiempo pasado fue mejor» ni se nos pintan escenas de preciosistas tonos multicolor que nos hagan soltar una lagrimilla por aquellos tiempos. Aquí, la melancolía un hecho circunstancial de un presente que es, pura y llanamente, una mierda para los cuatro supervivientes del grupo original.

Aquí lo que despunta es ese paseo argumental entre lo trágico y lo cómico llevado al más distante de los extremos. Si bien nos hemos acostumbrados a contemplar a pandillas enteras de perdedores por el tubo de rayos catódico, los excomponentes de Gominolas no parecen tener límite alguno en su capacidad para autoinmolarse, situación tras situación. Siempre se puede hacer peor, y siempre se puede estar más abajo (aunque el punto de partida sea un intento de suicidio, como en el caso de Benja-Regaliz, al que da vida Fernando Tejero) en la carrera de la vida. Son personajes meramente patéticos, a qué negarlo, pero con un factor les hace entrañables y estimables: su capacidad para no perder la ilusión de salir del enorme foso donde se hallan sepultados. Si únicamente se dedicaran a sufrir los varapalos del destino, acabarían perteneciendo a ese grupo de ascopenas que provocan el rechazo más subyacente en el ciudadano medio. Pero no. Son eternos luchadores en un combate que, de todas todas, parece perdido desde el momento en que Gominolas dejó de existir. Pero aún así, siguen soñando...


El humor en Gominolas, si bien puede caer en lo socarrón y lo soez de otras series en determinados momentos, aquí va un paso más allá. Aquí hay mala leche, y de la buena. Y es que no andamos muy acostumbrados, por desgracia, a la acidez con la que se tratan los temas y los tremebundos diálogos, siempre plagados de ironía y de sarcasmo malsano. Que Bruno se halla convertido en un chapero puro y duro, Tinin en un macarra expresidiario, Susana en la reina del braguetazo o que Jimmy, exmanager del grupo y padre de Benja, sea capaz de explotar hasta el hijo de una difunta para conseguir capital de acuerdo que conforma un plantel estereotípico, pero aún así, extremo. Es en buena parte esa extralimitación de la cotideanidad la que provoca el efecto de aire fresco a la producción.

Quizás el aspecto donde Gominolas cojea algo más es en el plantel interpretativo, y no por la selección, si no por su actuación, que va desde lo correcto hasta lo acartonado. Presupongo que el error radica en esa franja intermedia entre lo uno y lo otro. Si la balanza se decantara hacia un lado u otro, quizás las actuaciones conseguirían más consistencia, para bien o para mal, conformando un todo mucho más homogéneo. El problema está en que unos nos resultan mucho más creíbles que otros y se tornan como esa silla coja a la que hay que ajustarle un cartón doblado para que se estabilice. La función la cumple, pero no es pluscuamperfecta.


La música, omnipresente en toda la serie, de la mano de Guille Milkyway (resonsable de la Casa Azul, o el Amo a Laura de la campaña de la MTV, por citar alguno de sus trabajos) resulta pegadiza y efervescente, cuando no directamente descacharrante en manos de Bruno, al que veremos hacer las veces de crooner o, simplemente, de imitador barato de famosos grupos de la musicología celtibérica como Mecano, Zapato Veloz o Los del Río, por citar algunos.

Gominolas es, a criterio del que esto escribe, la serie más fresca y más apetecible de la producción patria de los últimos años pues se aleja (o hace intentos de ello) de lo existente hasta el momento, diluyendo en parte ciertos límites preestablecidos dentro del catodismo patrio. Si bien sufre a veces de erratas de guión o, de ciertos desaciertos interpretativos, vale la pena, como poco, darle una oportunidad. Y ya me contarán. O no.


Etiquetas:

14 Réplicas:

  At 21/11/07 22:04 Blogger Aura afirmó:

Recojo palabras suyas: "mala leche", "descacharrante". O sea que hay algo digno de ver dentro de las series españolas...

  At 22/11/07 00:19 Blogger 1977 afirmó:

Yo ví un cacho de un episodio el otro día y como que no... El hecho de que no aguante al soplagaitas de Fernando Tejero supongo que influye.

  At 22/11/07 01:54 Blogger Bizita Q afirmó:

Será que no soy parte del target, pero a mi se me atragantó como un quiero y no puedo de comedia negra ya con el segundo capitulo, oiga. Me da pena porque la Kira Miró tiene unos pezones cortantes y el Valls es un as del semblante truñesco, además Tejero es tan estrepitosamente fruncido y bidecibelico que ya es un hito del catodismo nacional. Es tan hostiable y tan malo el hijo de puta, que hasta se vuelve vírico en las escenas que comparte con el Omar, que ya es, aunque este se crea un poco que está en el TNC también.
Siempre dentro de unos parámetros catódicos celtibéricos, querida aura. No espere encontrar aquí la socarronería de That's my Britain, por ejemplo (y por lástima, una vez más). Pero sí, considero que es de lo mejorcito que hay hoy por hoy.

Maese 1977 me da que esta serie no tiene término medio: o sí o no.

Ciertamente acertado su análisis actoral (en especial su comentario sobre don Homar), maese Bizita, aunque dudeo que se trate de su edad para el gusto o no de esto que tratamos. Como comentábale a 1977 o gusta o repele y (creo que) no hay más tu tía.
Estoy intentando que me guste, pero no hay manera.

Saludos.

  At 22/11/07 19:11 Blogger Bizita Q afirmó:

Coño, Homar, se escribe con H, como el ínclito programa de José Luis Moreno. Mis disculpas si me lee para el Fraiser polaco.

  At 22/11/07 19:23 Blogger kyra afirmó:

mmmmm intenté ver el primer capitulo, pero nada y ya el segundo no me atreví.

Nada que no me entra....o será cosa de la prolactina , no sé.
Lamento no estar de acuerdo con usted.. me parece una serie que prometía mucho más de lo que nos ofrece. Al final lo del grupo es lo de menos y la serie se acaba centrando en las típicas relaciones humanas de siempre, con momentos realmente forzados como los del personaje macarra. Creo que cuatro debería gastarse menos en sueldos de actores, que encima no encajan con el tono de la serie, y más en guionistas (menos kira miró, que con lo de quedarse en bragas en cada capítulo ya le justifica el sueldo, por supuesto).
es que incluso Lluís Homar (actorazo) está mal!!! jajajaja
AVANCE INFORMATIVO:
«Según una estadística encargada a una importantísima empresa dedicada a los estudios de mercado, el 100% de los lectores del higroblog no gustan de Gominolas»

Para esta crítica, maese elputocriticón, parto de la premisa que el catodismo serial patrio me resulta insoportable desde los tiempos de Brigada Central, por citar alguna de las grandes. No pretendo darle más importancia a la serie que el hecho de destacar entre tanta morralla reiterativa y autofargocitadora a la que, lamentablemente, nos hemos acostumbrado desde la (fatídica y creadora de escuela) Farmacia de Guardia, y su, dentro de los cánones entre los que se mueven estos espacios, acidez.
Obviamente me vienen a la cabeza producciones extranjeras muchas que le dan X vueltas a Gominolas (y no hace falta referirse a yankilandia, que en Argentina las producciones patrias se me asemejan sublimes, por ejemplo).

  At 24/11/07 22:20 Blogger JohnTrent afirmó:

Yo lo siento, pero esta serie, por buenas criticas que lea (a parte de esta, pocas) me sigue sin interesar lo más mínimo. Me da una sensación, siempre a priori, de rancio que te cagas y falsamente festivalero y cool. A parte, a Fernando Tejero hace tiempo que deje de tragarle, y el pavo que antes estaba en CQC va por el mismo camino. Al menos Kira Miró esta más buena que el pan, pero para eso ya puedo verla por Internet.

Saludos!
Un par de cosas me quedan claras leyendo sus comentarios: que, por el momento, soy el único acérrimo y que, mucho me temo, voy a quedarme sin Gominolas en breve espacio debido a las audiencias.

  At 26/11/07 22:21 Blogger krisish afirmó:

Puede bajar la estadística al 99% porque yo comparto su opinión y me gusta Gominolas.
Un saludo
Gracias, krisish. Empezaba a creer que no había nadie más ahí fuera.