<body><script type="text/javascript"> function setAttributeOnload(object, attribute, val) { if(window.addEventListener) { window.addEventListener('load', function(){ object[attribute] = val; }, false); } else { window.attachEvent('onload', function(){ object[attribute] = val; }); } } </script> <div id="navbar-iframe-container"></div> <script type="text/javascript" src="https://apis.google.com/js/plusone.js"></script> <script type="text/javascript"> gapi.load("gapi.iframes:gapi.iframes.style.bubble", function() { if (gapi.iframes && gapi.iframes.getContext) { gapi.iframes.getContext().openChild({ url: 'https://www.blogger.com/navbar.g?targetBlogID\x3d8489705\x26blogName\x3dHigroblog\x26publishMode\x3dPUBLISH_MODE_BLOGSPOT\x26navbarType\x3dBLACK\x26layoutType\x3dCLASSIC\x26searchRoot\x3dhttp://higronauta.blogspot.com/search\x26blogLocale\x3des_ES\x26v\x3d2\x26homepageUrl\x3dhttp://higronauta.blogspot.com/\x26vt\x3d-745735929275756704', where: document.getElementById("navbar-iframe-container"), id: "navbar-iframe" }); } }); </script>
lunes, noviembre 27, 2006
9:33 p. m.

3a Gran Función de Lucha Libre Mexicana: El comentario

rubricado por Higronauta
Cuerpos Danone


La arena estaba de bote en bote. Al igual que la expectación ante la velada que teníamos por delante. Y supongo que buena parte de esa expectación venía producida por el hecho de poder compartir la experiencia con un cierto número de allegados. Porque, qué quieren que les diga, no sé ustedes, pero un servidor, por lo general, no está muy acostumbrado a poder compartir estas experiencias con personas de mi entorno. No sé si me entienden...

Y las expectativas habidas fueron superadas con creces por motivos bien diversos. Motivos tales como:

Voluntarios del público (de una especie desconocida) enzarzados en una lucha a tres caídas por un premio inexistente. Cheerleaders venidas a menos (culpa la tiene el imaginario creado por las películas estudiantiles made in USA que crean referentes imposibles de superar) realizando coreografías, a cual más pedorra, ataviadas con pompones y minifaldas (ya se pueden imaginar la revolución hormonal que se creó entre el público macho asistente). Peleas, más que de luchadores, de payasos (uno de ellos bajo el mítico nombre de El Vaginólogo) que acabaron, no sólo bajándose los pantalones, si no llegándose a tocar las partes verendeas, cuando no mordiendo las posaderas del contrario (de un patetismo tan atroz que resulta hilarante en su propia mismidad). La subida a la lona de Mil Huesos, ataviado con una túnica negra y una espada de luz de bajo presupuesto, haciendo las veces de Darh Maul, con los efectos especiales sonoros de la espada realizados por el comentarista de la velada (fiuuuuu, fiuuuuuu). La subida al escenario de un luchador ataviado de una máscara y un taparrabos de dálmata ("el ídolo de los niños, y el sueño de las mujeres" según afirmaba el comentarista). Las luchas de a dos y de a cuatro contricantes (moles humanas, en según que casos), que fueron el summum máximo de la noche: hostias como panes; llaves que producían vértigo sólo de mirarlas; patadas voladoras y súplex varios; saltos desde lo alto de las cuerdas hasta el encerado (en una de estas, el Hijo de la Chingada, que se presentaba esa noche, cayó más que mal, y tuvo que ser retirado en volandas... Nada serio, esperamos). Y Laura, un cuerpo que provocó la revolución hormonal total de la noche entre el público masculino (again) y que se encargaba del digno trabajo de presentar el cartel del número de combate, sobre la cual corrió un extenso dudeo sobre si se trataba de un hombre o una mujer (un servidor opina lo primero. Contemplen las imágenes y juzquen por ustedes mismos).

Al final de la velada todos los asistentes andábamos harto extasiados con el resultado de la noche. Un espectáculo que fue, sabiamente concebido, in crescendo, desde las soplagaiteces de los primeros compases hasta las últimas luchas donde el público se desgañitaba aclamando y vituperando a los combatientes. Inolvidable oigan. Pero no irrepetible. Porque bien les aseguro, que en la cuarta gran función un servidor estará presente. Palabra de higronauta.

El referee bailón. Genio y figura.

Darth Maul en los huesos

Hijo de la chingada VS El último azteca

Teloaraño. Mi héroe de la noche

Laura: ¿Niño o niña? (I)

Laura: ¿Niño o niña? (II)

5 Réplicas:

yo nunca he estado en un evento asi, qué envidia...

  At 28/11/06 17:53 Anonymous Anónimo afirmó:

Pero que espectáculo mas espantoso! me corroe la envidia (sana: yo soy de las que cree que existe) y en lo que atañe al híbrido de nombre Laura yo creo que un poco macho si que se le ve...

  At 28/11/06 18:36 Anonymous Anónimo afirmó:

Por las musas del pueblo llano, este post merece un pasteo de youtubes del acto de marras. Es simply wonderful eso de "Teloaraño"
Si tiene oportunidad, no la desaproveche, querida pussy. Seguro que lo disfrutará.

Yedra coincido en la existencia de esa envidia sana. Y aún pareciendo/siendo un hombre, le aseguro que los comentarios del público masculino iban de lo soez para arriba (o para abajo, depende de como se mire).

Buscándolo estoy, maese anónimo. En cuanto encuentre algo, les informo. Y sí, qué gran gusto tienen estos hombres para apodarse, a qué negarlo.

  At 30/9/07 23:58 Anonymous Anónimo afirmó:

Hace casi un año de la velada y hoy he caído en está página. Saludos, soy el enmascarado de plata que protagonizó el vergonzoso pre-show y me lo pasé de puta madre de principio a fin del show. ¿No tendrás más fotos del evento, no?
Saludos