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lunes, mayo 26, 2008
Lo de este espacio catódico es increíble. Desconozco si hay más emisiones, pero ya les digo que la hora en que un servidor ha tenido oportunidad de visionarlo ronda cercana a las 15:30, momento en que su presupuesto target, anda ya metido en tareas escolares varias. ¡Qué viva la energía! o, antaño ¡Qué viva el agua! son presupuestos programitas pedagógicos que intentan concienciar a la chiquillada patria a ser mucho más respetuosos con el medio ambiente mediante las ya clásicas y consabidas animaciones Flash de unos niñitos que se asemejan a una supuesta simbiosis entre un springfildiano y un lego cualquiera.



La primera toma de contacto que tuve fue con un capitulacho de !Qué viva la energía! donde se le preguntaban a los tiernos y ocres infantes de qué color querían pintar su habitación por parte de sus progenitores. Obviamente los niños, como tales, solicitaban colores vivos y acordes a su edad, pero, ¡Oh horror! ¡Oh error! Los niños eran informados que ese tipo de colorines dañaba muy mucho a nuestra querida Gaia por tener que depender mucho más directamente de energías varias para tener iluminado el cuartucho, ya que con colores claros, la iluminación natural resultaba mucho más aprovechable. Y, obvio, al ser críos, aunque animados, así lo hacían, pintando las paredes de colores clásicamente llamados pastel(osos). Concepto sumamente importante éste, como podrán dilucir. O sea, de todos los ecoproblemas planetarios y de todas las posibles aportaciones, ésta, sin duda, de las más importantes. Acabáramos.

Y aunque la red es infinita, poca información y menos material he encontrado. Únicamente un tutubo que sirva de muestra para comprobar como el lavado cerebral al que andamos abocados últimamente en tanto que seres comprometidos con nuestro medio ambiente se adapta a la perfección para las mentes más blandurrientas y moldeables de la casa. Cámara y acción.



Dos cosas (2) a destacar. (1) La relación directa ecologismo y determinada marca de productos de limpieza para el ropamen que, fíjense ustedes, sirve para ser mucho más verde que cualquier otro (aunque esto es un concepto que en breve quedará obsoleto, pues, a día que pasa, todo producto tiende exponencialmente a ser más ecológico que el anterior). Ergo, el cuidado del medio ambiente, una vez más, unido, de manera irremediable, al consumismo. O, en plan básico: ecologismo y neoliberalismo cogidos de la mano, caminando hacia un mismo futuro. Y (2), el factor execrable intrínseco a la parábola. Si se fijan bien (aunque mucho tampoco hay que fijarse) ese acorde melodramático que oímos cuando los protagonistas dejan el grifo abierto para nada corresponde a un consejo, una amonestación, o, si me apuran, una recriminación. No. A lo que uno se ve irremediablemente impulsado tras ese rasgueo acústico es a señalar con el dedo al infame niño que ha tenido la osadía de dejarse el grifo abierto mientras lavábase las quijadas. «¡Paredón!» queremos vociferar. O, en plan lewiscarrolliano, «¡Que le corten la cabeza!». La clásica educación correlacionada con la expiación que en tanto que más económica se convierte en omnipresente. Crimen y castigo. Y olé.

Y, es triste afirmarlo, pero no es concepto de tomarse en broma, no sólo por las consecuencias directas que pueda tener sobre el imaginario del colectivo infantil que pueda visionarlo, si no, porque empieza a implicar, sí o sí, que en breve, aquellos entes sociales que no se dediquen en cuerpo y alma al reciclaje obsesivo, serán perseguidos, ya no por la ley, si no por sus conCiudadanos como estigmas sociales. Como los fumadores en ciertos lugares, vamos.

Y es que a estas alturas del cuento, hasta el Capitán Planeta resulta fascinante. O sea.

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perpetrado por Higronauta a las 7:58 PM | 6 réplicas
martes, mayo 20, 2008
Los Violadores (1981)



Ingredientes
  • 1 guaperas jactancioso
  • 1 Chevy Stingray fardón
  • 1 banda de motoristas de estética neonazi compuesta por 7 u 8 berracos
  • 1 banda de karatekas compuesta por unas 12 individuos
  • 1 número indeterminado de féminas de facilidad pasmosa para lucir carnes a manos del guaperas
  • 1 serie de localizaciones de Barcelona
  • La autovía de Castelldefels y sus aledaños
  • Una casita de la zona alta de la ciudad condal
  • Unas cuantas calles de L'Hospitalet


Neonazis y Corvettes en plena ciudad Condal


Modo de preparación

Póngase al guaperas y a una moza virginal en el Chevy Stingray en plena avenida barcelonesa y rodéese de neonazis calenturientos a lomos de ¡Montesas!. Provoque una discusión que acabe con la muerte de uno de los moteros para que estos reclamen venganza. A la salida de disco pub cualquiera, y en cierto estado de embriaguez por parte de la pareja, confórmese la venganza de los nazis.


Bello instante plástico

Gire los ingredientes en la sartén y haga que sea esta vez nuestro protagonista el clame al cielo y para conseguir el resarcimiento llame a unos amigos suyos, karatekas ellos. Sitúese la escena en pleno anfiteatro romano del Pueblo Español. Los neonazis despiden a su hermano fallecido con una pira vikinga. Los karatekas aparecen. Lucha sin cuartel. Victoria de los señores en kimono con castración de fondo.


¡Venganza!

Vuelva a girar todos los ingredientes. Ahora serán los moteros los que quieren ajuste de cuentas. Acoso y derribo a todos los marcialistas y persecución del hombre del stingray. Huída. Encuentro con femme nudista en plena playa de Castelldefels, así como quien no quiere la cosa. Invitación por parte del personaje principal para que le acompañe a casa de sus padres (sí, en la primera cita). Escenas lúbricas varias gratuitas. Nuevo ataque punitivo neonazi con varios muertos.


"Que te mate un tipo con esas pintas no mola nada"

Gire los ingredientes por enésima vez. Nuestro "héroe" (imposible no entrecomillarlo) busca la represalia final (empiezan a faltarme sinónimos para venganza, a qué negarlo). Acciones detectivescas en extrarradio, encuentro con sus objetivos y finalización de acto. O no, porque, como decía el anuncio, "e quando arribo a casa...". Final apoteósico.

Dejar reposar 15 minutos.


Una Ilsa de estar por casa

Observaciones

Coproducción hispano-suiza de género exploitation con brochazos abigarrados de slasher, road-movies, películas de lucha y algo de comedieta con la belleza añadida de unas localizaciones tan cercanas como Barcelona y su extrarradio. Guión imposible con situaciones hilarantes que obligan a dejar la lógica en el cajón de los calcetines durante su visionado para un disfrute mayor de la cinta haciendo consecuentemente de ella un exploiting en estado puro. ¡Y oigan, de factura semiceltibérica! Para que luego digan...


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perpetrado por Higronauta a las 9:10 PM | 11 réplicas
lunes, mayo 19, 2008
En contra de lo que se suele plantear desde el Pensamiento Único, uno de los mayores placeres que puede obtener el cinéfago empedernido en tanto que espectador cotideano es la imposibilidad de atrofiar su factor sorpresa por muy lejos que crea que halla podido llegar. Y es que la mente humana no tiene límites para crear y ciertos productores parecen no tenerlos para poner capital encima de una mesa de madera chapada cualquiera para sacar adelante proyectos que, desde una visión mínimamente racional, se dibujan como absurdos e imposibles. Aunque quizás, el factor que ayuda a ese estado de vigilia constante para con lo visionado, el elemento que permite que cada reproducción pueda suponer una aventura más colosal que la anterior sea la ignorancia pura y dura.

El ser humano se forja y se conforma de experiencias previas que va recopilando a lo largo de su vida. Así mismo la relación del espectador para con la pantalla está amalgamada de esos componentes históricos que nos conducen a unos razonamientos acertados en mayor o menor medida. La mundología adquirida con ciertos aspectos de la cinematografía nos conducen, inevitablemente, hasta una vía muerta. Esto es, poder realizar juicios de valor basándonos en la referencialidad visionada y así obtener una realidad sutilmente deformada y tendenciosa. A esto hay que sumarle también la cantidad ingente de información existente sobre ciertos mundos de celuloide, que, para bien o para mal, nos influyen en tanto que espectadores,

Llegados a este punto, el degustador de elementos cinematográficos pierde parte de su conceptual virginalidad ante una obra en detrimento de una serie de valores que se superponen a ésta y le favorecen una lectura más rica, aunque quizás, algo más sintética y cadavérica. Piensen por un momento en una de esas delicatessens personales que todos tenemos y retrotraiganse a la primera vez que la visionaron. Por mucho que, tras varias relecturas hallan podido contemplar y disfrutar de prismas complementarios y adyacentes, que han acabado enriqueciendo y ensalzando mucho más su naturaleza, aquella primera vez, cual si de amores se tratara, fue un espasmo de magia, un pequeño bigbang interno, al que ya no tendrán oportunidad de volver si no es vía memórica.

Esto conlleva una consecuencia sine qua non, destilada de una cuestión de estilos y de criterios: cualquier esperiencia posterior y relacionable con aquél fraccionario momento se hallará pervertido por éste. No deja de ser ni bueno ni malo, reitero, pero dejará de ser puro. En mi caso, uno de esos instantes se produjo durante el visionado azaroso e inintencionado de El Extraño. Aquellos picados y contrapicados de la torre del reloj pusieron mi percepción visual de vuelta y media. Ávido me lancé a una investigación personal por visionar y disfrutar otras películas del hasta entonces desconocido para mí Orson Welles. Y aunque visionado tras visionado mi pasión por aquél hombre iba creciendo progresivamente, ni la deliciosa escena de los espejos en La dama de Shangai pudo hacer que el corazón volviera a darme un vuelco como en aquel campanario de Harper, Connecticut. Desde entonces no he dejado de buscar esos momentos irrepetibles.


Y si bien dentro de los parámetros cinéfilos siguen habiendo un buen número de ellos, también es verdad que con el paso de los años y la acumulación de experiencia comentada más arriba, estos se tornan menores y más distanciados. Y uno descubre, tristemente, que hay momentos en que ha obviado ese rastreo de fugacidades stendhalianas, más por hábito a su ausencia que por su dejadez. Es entonces cuando decide buscar en otros ríos, quizás menos caudalosos, pero, por su lejanía, más fructíferos. Y se adentra en esos territorios desde la concepción virginal perdida, sin apenas conocimiento alguno (una veces evitado, otras forzado). Y cual si de un Heinrich Schliemann cualquiera se tratara, descubre que vuelve a creer y que esos instantes indelebes, aún ahora, existen, son más de los que uno podía llegar a concebir y son aprehensibles sólo con estirar la mano.

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perpetrado por Higronauta a las 12:55 AM | 10 réplicas
viernes, mayo 16, 2008
Lo mejor de Gila - Que se ponga

Ni el Maestro Gila se salvó de la barbárie de unos tiempos en que el destape y el exploiting invadieron las cintas de gasolinera.

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perpetrado por Higronauta a las 1:05 PM | 11 réplicas
miércoles, mayo 14, 2008
 
perpetrado por Higronauta a las 12:30 AM | 7 réplicas
lunes, mayo 12, 2008


La edición y publicación a estas alturas de siglo de una revista como SCIFIWORLD no puede resultar más anacrónica y vácua. En un (primer) mundo donde la cibertecnología se encarga de facilitar y democratizar el acceso a la información, masificada, sí, pero instantánea en tanto que globalizada internáuticamente hablando, una revista que pretende recoger una serie de avances y reportajes sobre estrenos cinematográficos de género es ya antigua antes si quiera de que la tinta de su impresión se halla secado si quiera.

El problema, quizás, no radica en la publicación en sí (y mucho menos en su target), si no en su selección de contenidos. Existiendo como existen miles y miles de páginas que recogen casi al instante lo más novedoso del sector y con un grupúsculo de elementos autoproclamados críticos y analistas no puede pretenderse lanzar al mercado una revista con contenidos básicos y, sobre todo, efímeros.

Porque hace unos años, en un tiempo donde la oscuridad informativa era una constante, el menú cultural que nos oferta SCIFIWORLD podía resultar fresco, atrayente y envolvente. Pero a día de hoy, la apuesta debería venir encaminada con unas propuestas, si no arriesgadas, sí, como poco, diferentes. Un artículo somero (qué digo somero, somerísimo) sobre The Sarah Connor Chronicles habiendo como hay un buen puñado de webs que han analizado la serie hasta el más mínimo detalle, me parece, a parte de una falta de respeto para con el comprador/lector, una aberración. Decántense por analizar cintas ajenas al mundanal blockbusteriano favoreciendo así su difusión y promoción, ofrezcan suculentos reclamos dadivosos (como los carteles del actual número, por ejemplo), o realicen artículos mucho más profundos sobre los temas tratados. Pero, por favor, no se queden en la superfície, convirtiendo, lo que podría ser un hito kioskero en un mero Reader's Digest del cine de ciencia ficción, terror y fantástico.

Al mismo tiempo, ese espíritu (post)fanzinero produce algo de dentera, no ya solo en los textos, quizás en ocasiones demasiado apasionados y deformados, si no en esos pies de imagen que parecen buscar más la jocosidad entre amiguetes que cualquier atisbo de rigor para con la fuente y lo que en ella se ve. Sentencias como «A veeer... ¿dónde habré dejado el Ipod?» en una captura de Tony Stark trabajando en la armadura férrea, o «Qué bien me vendría ahora una sesión de Botox! Quizás más adelante» bajo una estampa de un Terminator algo dañado no viene más que a enfatizar y perdurar los tópicos subyacentes, tanto para este tipo de cine como para sus seguidores.

La conclusión a la que llega el que esto escribe es que resulta totalmente innecesario el desembolso de los 3,20€ que cuesta la citada revista para acabar como poco igual de informado de lo que se estaba en un inicio y con la sensación de estar leyendo una web casera cualquiera en formato papel y con la caducidad repentina consecuente a los tiempos que corren. Quizás debieron quedarse en su web y con su pdf descargable. Aunque eso, el tiempo y, sobre todo, las ventas, lo dirán. O sea.

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perpetrado por Higronauta a las 10:04 PM | 12 réplicas
jueves, mayo 08, 2008
Marcella Torres - Acéptame como soy


Lo pones un poco difícil querida Marcella, pero se intentará...

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perpetrado por Higronauta a las 10:05 PM | 15 réplicas